Para el lunes que vienes, me gustaría
si pudieras llevar un objeto personal en lo cual querrías que nunca se olvidara
si el mundo terminara. También lean las siguientes fuentes:
1. Nosotros, No http://hispanicexplorer.tripod.com/nosotros_no.htm
2. Apocalipsis
Apocalipsis I, Marco Denevi
La
extinción de la raza de los hombres se sitúa aproximadamente a fines
del siglo XXXII. La cosa ocurrió así: las máquinas habían alcanzado tal
perfección que los hombres ya no necesitaban comer, ni dormir, ni
hablar, ni leer, ni pensar, ni hacer nada. Les bastaba apretar un botón y
las máquinas lo hacían todo por ellos. Gradualmente fueron
desapareciendo las mesas, las sillas, las rosas, los discos con las
nueve sinfonías de Beethoven, las tiendas de antigüedades, los vinos de
Burdeos, las golondrinas, los tapices flamencos, todo Verdi, el ajedrez,
los telescopios, las catedrales góticas, los estadios de fútbol, la Piedad
de Miguel Ángel, los mapas de las ruinas del Foro Trajano, los
automóviles, el arroz, las sequoias gigantes, el Partenón. Sólo había
máquinas. Después, los hombres empezaron a notar que ellos mismos iban
desapareciendo paulatinamente y que en cambio las máquinas se
multiplicaban. Bastó poco tiempo para que el número de máquinas se
duplicase. Las máquinas terminaron por ocupar todos los sitios
disponibles. No se podía dar un paso ni hacer un ademán sin tropezarse
con una de ellas. Finalmente los hombres fueron eliminados. Como el
último se olvidó de desconectar las máquinas, desde entonces seguimos
funcionando.
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